Quédate,
quédate un poco más,
tímida sombra
de mi reposo,
tan tenuemente sujeta
a la respiración anterior,
a mi primera pregunta.
Tú eres el hambre,
puedes apaciguar
a cualquier apetito.
¿Qué abrazo puede satisfacer al niñoque se niega a matar?
sábado, 23 de junio de 2007
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